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Escribir en tercera persona


Escribir en tercera persona

Retomamos la sección de escribir ficción con una entrada que cierra el ciclo de los puntos de visita. Si en la última entrega hicimos un repaso profundo de la primera persona, en esta ocasión vamos a explorar cómo escribir en tercera persona.

Como en el caso anterior, la tercera persona tiene ventajas e inconvenientes para mostrar la historia y una serie de variaciones en función de la perspectiva que le damos. Personalmente, considero que esta voz presenta una serie de dificultades muy divertidas de solventar y facilita que el lector se sumerja en el sueño de la ficción.

Al escribir en tercera persona podemos escoger entre las siguientes modalidades en función de la perspectiva:

  • Tercera persona: visión única
  • Tercera persona: visión múltiple
  • Tercera persona: omnisciente
  • Tercera persona: punto de vista objetivo

Tercera persona: visión única

Al escribir en tercera persona utilizando la visión única el lector sólo tiene acceso a la mente de un personaje. La historia se narra desde una única perspectiva. El narrador Conoce pensamientos e impresiones, pero sólo las del personaje y toda la historia está filtrada a través de su conciencia.

Este punto de vista también se llama equisciente

Es una perspectiva similar a la primera persona, ya que nos limita a un solo personaje a la hora de conocer y contar la historia. Los sucesos se tiñen con la perspectiva del personaje y la narración se limita a lo que éste puede conocer. Por otro lado cuenta con elementos que no permite la primera persona. Por ejemplo, al escribir en tercera persona podemos generar una pequeña distancia respecto a nuestro personaje y provocar un efecto cómico. Hay que tener en cuenta que, aunque nos centremos en un personaje, el narrador es diferente a él, por lo que podemos generar distancias y juegos.

Esta distancia, por ejemplo, nos sirve para salvar las limitaciones de la primera persona. No nos vemos atados al lenguaje y expresiones de nuestro protagonista sino que podemos crear una voz para volar con nuestra narración. Una ventaja añadida es que al centrarnos en un personaje el lector se identifica más con él, igual que lo hace con el narrador en primera persona.

Las desventajas de escribir en tercera persona con visión única son similares a las de la primera persona. En este punto de vista el personaje en el que nos centremos debe estar presente en los acontecimientos relevantes de la historia. Esto nos obliga a jugar con la trama; ya sea para que el personaje forme parte activa de los acontecimientos o bien para que otro personaje le narre un suceso relevante.

El primer caso lo vemos en “1984” de George Orwell, novela en la que siempre acompañamos al protagonista, que participa o se entera de todos los sucesos relevantes. Un ejemplo del segundo caso es “Por quién doblan las campanas” de Hemingway, en él un personaje secundario narra los primeros días de la guerra civil a un protagonista que no se encontraba ahí en ese momento.

Visión múltiple

Como sucede con la primera persona, cuando utilizamos la tercera persona podemos decidir que la historia se filtre a través de diferentes puntos de vista. Cuando utilizamos la perspectiva de la visión única en tercera persona pero con varios personajes es una visión múltiple en tercera persona.

Utilizamos este recursos, generalmente, en novelas de gran extensión. De este modo explicamos los acontecimientos desde diferentes ángulos y no nos vemos atados a las vivencias de un solo personaje. En estos casos corremos el riesgo de que el lector se sienta confuso si saltamos de un personaje a otro sin ser claros. Por ello, es preciso tratar los saltos de personaje como se trataría una elipsis más. Podemos marcarlo con una línea en blanco o dedicar cada capítulo a un personaje concreto; pero no hacerlo en mitad de un párrafo o una frase.

Igual que sucede con la visión múltiple en primera persona, al escribir en tercera persona utilizando la visión múltiple el interés se genera al contrastar diferencias. Tiene poco sentido contraponer las visiones de diferentes personajes si éstas no se enfrentan o se complementan.

Omnisciente

Al escribir ficción creamos una serie de mentiras que crean una fantasía que resulta verosímil al lector durante unas cuantas páginas. Los otros puntos de vista permiten filtrar los detalles de esta fantasía, los restringen de forma ineludible, lo que permite que el escritor no deba preocuparse mucho de ellos. A fin de cuentas, el lector no conocerá más mundo que el de los personajes escogidos. Con el punto de vista omnisciente sucede todo lo contrario.

Omnisciente significa que todo lo sabe. El escritor es omnisciente en su mundo, pero no siempre comparte esa información. En el punto de vista omnisciente el escritor cuenta con total libertad para explicar todo cuanto se le antoje. Puede hablar del entorno, de cualquier personaje, del pasado, del futuro y de acontecimientos cercanos o lejanos. En este punto de vista la historia se filtra a través de un narrador que todo lo sabe, libre de las ataduras de los personajes.

Mediante el narrador omnisciente podemos:

  • Entrar en la mente de cualquier personaje.
  • Interpretar los sucesos.
  • Describir incidentes que no hayan presenciado ningún personaje o de un pasado lejano.
  • Describir incidentes inadvertidos.
  • Informar al lector de sucesos que van a ocurrir en el futuro.

Punto de vista Objetivo

En este punto de vista no tenemos acceso a los pensamientos o sensaciones de los personajes. El narrador explica los sucesos como lo haría un testigo de los actos. En vez de describir el frío que siente un personaje, diremos que tiembla. De este modo el mundo interior de los personajes es un misterio y el lector sólo llega a conocerlos a través de sus actos. Este punto de vista crea un efecto similar a una crónica periodística o a un guión de cine.

El punto fuerte de esta perspectiva es que genera mucha verosimilitud al estar cargada de imparcialidad. Por contra, nos aleja de los sentimientos y pensamientos de los personajes lo que puede desembocar en un relato descarnado o poco humano.

Bibliografía

  • Como no escribir una novela; Howard & Newman (2010) Seix Barral, S.A
  • Escribir Ficción; Alexander Steele, Ed. (2012) Alba Editorial, s.l.u
  • El arte de la ficción; John Gardner (2001) Ediciones y talleres de escritura creativa Fuentetaja
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