El tema en la ficción

El tema en la ficción

28/05/2020 0 Por Mbarriov

El tema en la ficción es uno de los elementos fundamentales de cualquier escrito. De hecho, el tema existe en otras formas artísticas como la poesía, el cine, la pintura, la música o la danza. Los personajes, la trama, el diálogo, el entorno; son elementos protagonistas a los que se les dedica horas de pensamiento, investigación y planificación. El tema, por contra, suele quedar relegado a un segundo término, a merced del azar y la inspiración divina.

Cualquier relato se construye en torno a una idea central; ésta idea sustenta el planteamiento, las acciones y movimientos que hacen avanzar la historia. Influye en todo: el argumento, el estilo, los personajes. Manejar correctamente el tema nos proporciona un sin fin de herramientas. Es un punto de partida, el tronco del que nacen las ramas de nuestra historia; y un objetivo, el río al que llegan las afluentes de nuestra narración.

¿Cómo usar el tema en la ficción?

Desarrollar el tema

Al igual que los personajes y los acontecimientos, el tema evoluciona a medida que avanzamos. Al desarrollar la historia nos movemos en diferentes aspectos de nuestro tema central. Mediante estos movimientos llegamos a nuevas ideas que están directamente relacionados con nuestro tema central. De este modo se forma una red de conceptos, un mapa mental en el que se plasman los lugares y caminos que sigue nuestra historia.
Vamos a plantear un ejercicio sencillo. A partir de un tema central, el amor romántico (un clásico), escogemos tres movimientos y después otros tres movimientos para cada movimiento anterior.

Podemos extender esta red hasta el infinito o hasta que nos cansemos. Las posibilidades no tienen limites y dependerá de ti cuántas ideas añadas y cuáles sean. Encontrarás movimientos que complementarán el tema central, otros que serán opuestos y algunos estarán relacionadas también entre sí. Todas las relaciones son validas, con ellas formaras una red entorno a tu tema central, un “tablero de ajedrez”, y te ayudarán a mover la historia.

Tema y antítesis

Del mismo modo que el protagonista tiene un antagonista, el tema en la ficción necesita una antítesis. La antítesis no es más que una idea que choca con el tema central y de ese choque nace el conflicto.
En el ejemplo anterior el amor romántico es el tema y el desamor es la antítesis. Estas dos ideas serán recurrentes en el texto, ayudarán a crear el conflicto y a hacer evolucionar los personajes.
Por supuesto, la historia puede tener más de una antítesis, del mismo modo que un personaje puede tener más de un antagonista. Lo importante es que las ideas que se desprenden del tema central sean variadas y generen conflictos y matices porque es con ellas con las que vamos a mover la narración.

El tablero de ajedrez

Como he dicho antes, cuando desarrollamos el tema en la ficción con movimientos generamos una red de conceptos, que también puede asemejarse a un tablero. Este tablero, si está bien construido, nos servirá crear simbolismo, evolucionar personajes o dotar de significado a escenas.
Imaginemos que los personajes son piezas de ajedrez y que el gráfico anterior es nuestro tablero. Para hacerlo fácil, colocamos sólo tres personajes. En el amor romántico ponemos a nuestros protagonistas: Carlos y Ana. ¿Qué tipo de amor comparten Carlos y Ana? Son un matrimonio. Pero que ambos sean un matrimonio no significa que los dos tengan la misma relación o las mismas inquietudes. En este caso Carlos está en la casilla de la confianza y Ana en la de la rutina. Desde la rutina, movemos a Ana al desamor y en este punto añadimos otro personaje: Gustavo, que representa la traición y sirve de puente para que Ana se mueva a la pasión.
Llegados a este punto Ana no sólo está lejos del matrimonio, también del lugar que ocupa Carlos. Con todos los movimientos que hemos realizado con Ana ya tenemos armado el principio de una historia. Este tablero nos ayuda a ver cuánto se desplazan los personajes y cuánta distancia hay entre cada punto a fin de poder explicar bien el proceso de cambio.
Una vez Ana está conectada con la pasión no sólo puede llegar al sexo, también está la tentación, la impulsividad. Pero desde la traición y el desamor también puede hacer escala en la tristeza. Y de ese modo, Ana, nuestra protagonista, experimenta un cambio en su mundo interior mediante diferentes movimientos que enriquecen su viaje, todos relacionados, de una forma u otra con el amor romántico.
Otro personaje que cambiará en esta historia es Carlos. Carlos empieza en la confianza en el matrimonio y cuando todo esto sucede salta (como un caballo en el ajedrez) hasta el desamor. Una vez ahí puede moverse a la ira o la tristeza o a otros movimientos que queramos desarrollar para él.
Nuestro tercer personaje es Gustavo y tiene como función introducir un elemento desestabilizador en el statu quo que existe entre Carlos y Ana. Situamos a Gustavo en la traición, que es un movimiento de nuestra antítesis, el desamor. De este modo materializamos la confrontación al tema central en un elemento tangible que el lector puede identificar; en este caso en el antagonista.

Valor simbólico

Además de emplear el tema central en los personajes podemos emplearlo en la simbología de nuestro texto. Si asignamos objetos, colores o escenarios (o lo que se nos ocurra) a los movimientos del tema central podemos invocarlos cuando sea necesario para darle un nuevo nivel de significado al texto.
Este recurso es habitual en otras formas de arte como el cine. En la película El Padrino, la muerte se invoca mediante las naranjas o el color naranja. En la película Tiburón, el espectador es consciente del peligro al escuchar un par de notas musicales.
Un ejemplo literario. En la saga Canción de Hielo y fuego, en la primera aparición de Tywin Lannister, se nos muestra desollando un ciervo. La acción está cargada de simbolismo, porque él está en plena conspiración para devorar el gobierno, en aquel momento encabezado por la familia Baratheon, cuyo emblema (o símbolo) es un ciervo, y Tywin está descuartizando un ciervo para comérselo. En esta obra los estandartes tienen un fuerte valor simbólico, pero las acciones que suceden con los animales materializan los diferentes temas que desarrolla el escritor.

Una poderosa herramienta

El tema en la ficción es una herramienta compleja con infinidad de posibilidades. Nos ayudará a crear mejores personajes, tramas más complejas y verosímiles y una simbología rica. Con el tema en mente podremos observar las historias de siempre desde una nueva perspectiva y, tal vez, aprender de los escritores que nos precedieron para mejorar en su manejo y técnica.
A modo de ejercicio, te propongo la lectura de Piedra y Piel, un relato breve con un tema central definido. Puedes leerlo gratis, analizar las funciones de los personajes y otros elementos y comentarlo conmigo por privado o por Twitter.

Bibliografía

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