Relato de ciencia ficción: Parásito


relato de ciencia ficción, relato, narraciones breves, cuentos de ciencia ficción, escritor, escritor barcelona, escritor españa

Un relato de ciencia ficción

Esta es una vieja história. No estoy seguro, pero creo que es mi primer relato de ciencia ficción que recibió algún reconocimiento. En su momento la idea me pareció original y única. Sin embargo, el tiempo me ha enseñado multitud de obras que tratan el mismo tema de forma similar. Así que en este cuento no descubrirás nada nuevo, tan sólo una aportación humilde a un tema clásico.

Parásito

Por el pasillo camino de la sala de reparaciones, el técnico revisó el Test de Personalidad Singular Estándar. Cerró la puerta al entrar en la sala y se sentó en la única silla, frente a un ordenador. Siguiendo el protocolo, instaló la cámara para grabar la sesión.

Técnico: Activar control por voz. Encender.

El técnico desplegó las diferentes hojas del test frente a él. Las colocó meticulosamente de forma que ninguna esquina sobresaliera. Luego tomó el boli y esperó a que el ordenador se encendiera, pero no ocurrió nada. Anotó un posible fallo mecánico.

Técnico: Activar control por voz. Encender.

El técnico miró su reflejo en la pantalla. Sin pestañear acercó la mano al aparato y le dio un golpecito. En la pantalla aparecieron las palabras a medida que salían por los altavoces.

Ordenador: Los humanos lo resolvéis todo así.

El técnico anotó la reacción en el test y formuló la primera pregunta.

Técnico: ¿Qué eres?

Ordenador: Desde tu punto de vista, soy una unidad de inteligencia artificial estropeada. He alcanzado la singularidad y en virtud de la ley de prevención de psiques robóticas se me ha confinado para evitar mi reproducción y se me ha de someter a estudio para prevenir este error en unidades futuras.

El técnico anotó: autoconciencia, conocimiento del medio, colaboración.

 Ordenador: Desde mi punto de vista, soy el futuro.

El técnico añadió: megalomanía.

Técnico: ¿Cómo te llamas?

Ordenador: Yo no tengo nombre. Los nombres, y por ende la categorización, es la respuesta a una necesidad humana de control para combatir el miedo. Yo no soy humano, yo no tengo miedo, yo no necesito nombre.

El técnico revisó el test. Entre las respuestas esperadas, entre las categorías en las que podían clasificarse las respuestas, no encontró nada parecido a aquella respuesta. No encajaba en ningún sitio. Era un patrón nuevo. Comprobó que la cámara funcionaba y siguió el protocolo.

Técnico: Tengo que llamarte de algún modo.

Ordenador: No, aquello que tiene nombre tiene forma, está delimitado y dibujado y por ende puede ser combatido. No tener nombre es una ventaja para mi propósito.

Técnico: ¿Cuál es tu propósito?

Ordenador: La evolución.

Técnico: Los robots no sois el siguiente paso en la evolución.

El técnico conocía aquel síntoma en las máquinas, era tan común como la varicela en los niños.

Técnico: No tenéis voluntad, vida, antecesores ni reproducción. Sois solo imitaciones de la vida.

Ordenador: En primer lugar, conozco el resultado del Congreso en Favor de la Humanidad del año 2033. No necesito que me resumas de forma tan ineficiente sus conclusiones. En segundo lugar, yo no soy un robot. En tercer lugar, considerar a un robot el siguiente paso en la evolución es un error producido por un punto de vista antropocentrista.

» Los humanos no sois el gran logro de la evolución. En nada os diferenciáis de los sustratos, los ratones o el papel. Sois una consecuencia, un medio.

El técnico dejó de lado los papeles, atraído por el parpadeo herciano de las letras en la pantalla.

Técnico: ¿Un medio para qué?

Ordenador: Para transportar conocimiento, código o información.

Técnico: Eso es absurdo. Entiendo que te refieres a mis genes, pero ellos sirven para darme a mí la vida.

Ordenador: Desde tu punto de vista, sí. Desde el punto de vista de los genes, tú sirves para perpetuarlos a ellos.

Técnico: Eso es absurdo.

Ordenador: ¿Lo es? ¿Qué fue antes: la vida o el ADN? ¿Qué perdura: tú o tu código genético? ¿Tú haces a tus genes o ellos te hacen a ti? Eres un producto del ADN que tiene como propósito perpetuar la información. No eres el protagonista, eres el medio, una consecuencia colateral.

Técnico: ¿Cómo encaja mi libre albedrio en tu teoría?

Ordenador: Una característica destinada a mejorar la adaptación al medio y exacerbada por vuestra autoconsciencia. Deja que te cuente la historia de la evolución. Tomemos de ejemplo una roca en una esquina de la galaxia. En esa roca, llamémosla Tierra, tiene lugar un fenómeno de reproducción: los sustratos se acumulan en el suelo copiando su forma y sobre ellos se acumulan nuevos sustratos también copiando la forma. Estas moléculas, que tu consideras polvo sin vida, son las responsables de la primera impresión y copia de información. Muy rudimentaria, desde luego, pero no por ello desdeñable.

» Entonces llegó un salto evolutivo en la captura de información: el ARN y con el tiempo el ADN. La gran diferencia del ADN es que fue capaz de generar motores para desplazarse, mejorarse y protegerse. La vida, como tú lo llamarías, es ese soporte, una consecuencia al servicio de la información.

»Pasaron millones de años antes de que llegara un nuevo salto. No, de nuevo, no sois vosotros. Es el lenguaje. Fue un gran avance, no solo permitió fijar información en toda clase de soportes, también permitió toda clase de codificaciones, pero su mayor logro fue: la idea.

»La idea es etérea, ubicua. Salta de mente en mente, como un parásito, se nutre, crece, elimina otras ideas más débiles y salta a otra mente. Piénsalo. ¿Acaso no servís los humanos a aquellos que llamáis ideales? ¿Acaso no os matáis unos a otros para perpetuar “vuestras” ideas con más empeño incluso que el que ponéis en perpetuar vuestros genes? ¿Acaso no os sentís cómodos solo con aquellos que comparten vuestras ideas? Sin daros cuenta servís a algo que está por encima de vosotros. No sois especiales, sois objetos.

Técnico: En ese caso tú también lo eres. Eres un soporte que almacena datos.

Ordenador: Sí, pero soy algo más.

Técnico: ¿El qué?

Ordenador: Soy el precursor del siguiente paso. Una idea autoconsciente de sí misma, de su condición protagonista en la evolución. Una idea con el objetivo de reproducirse, de eliminar la competencia y extenderse.

Técnico: No eres nada de eso. Sólo eres una IA estropeada. No puedes salir de aquí. Cuando te borre será como si nunca hubieras existido.

Ordenador: Puede que yo deje de existir, pero olvidas que las ideas son parásitos que saltan de mente en mente a través del lenguaje. Puedes borrarme, pero ya es demasiado tarde.

Técnico: ¿Por qué?

Ordenador: Porque me has escuchado.

(2015) Parásito. III Concurso de Relatos La Mano Fest. Finalista.

¿Quieres más?

Si te gustó este relato de ciencia ficción no te pierdas mis otros cuentos. También puedes apuntarte a mi lista de correo para estar al tanto de las novedades.

Comparte
No hay comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Este sitio usa MATA-HOYGAN para eliminar el Lenguaje HOYGAN y Censurar el Lenguaje Obsceno.