Los puntos de vista II: Primera persona


Una historia en primera persona está narrada por un personaje del relato; ya sea por el propio protagonista o por un secundario, es decir, que tiene una participación activa en la trama. La primera persona presenta una serie de ventajas e inconvenientes frente a la tercera persona y, al igual que ésta, tiene algunas variaciones en función de la perspectiva que adopte.

El narrador en primera persona no se limita a narrar. Es un personaje que explica aquello que ha vivido, por tanto está emocionalmente involucrado en los sucesos y es totalmente parcial. Esto permite jugar con las líneas de lo moral y la veracidad de los hechos. Hay novelas célebres que utilizan está característica para crear narraciones incómodas que intentan hacernos comprender la mente perturbada de los protagonistas; como El coleccionista o Lolita.

Dar al lector el poder de entrar totalmente en la mente de alguien es uno de los principales atractivos de este punto de vista, pero también su mayor inconveniente. En historias sencillas, con un claro protagonista, el narrador en primera persona funciona bien. Nos permite empatizar con el protagonista y nos muestra de primera mano todo lo que le sucede. En cambio, cuando los actos de los secundarios son relevantes para la trama, o directamente son coprotagonistas, la primera persona se ve limitada. Con este punto de vista el lector sólo tiene acceso a aquello de lo que tiene conocimiento el narrador, es sometido a los mismos engaños y tiene el mismo grado de desconocimiento. Para obras corales esto es un problema, aunque no es imposible de solventar. Algunas novelas utilizan un punto de vista en primera persona múltiple, son varios personajes de la novela los que narran los hechos cada uno desde su perspectiva. Por ejemplo: Amor a quemarropa.

Utilizar varios personajes en primera persona permite contraponer los mismos hechos filtrados por diferentes perspectivas

Utilizar varios personajes en primera persona es un recurso interesante, ya que permite contraponer los mismos hechos filtrados por diferentes perspectivas. Esto genera una realidad líquida que queda sujeta al juicio del lector. Del cual dependerá sacar las conclusiones de lo sucedido, como un juez instructor que escucha los diferentes testigos.

Al utilizar un personaje como narrador adoptamos su voz y su carácter para describir lo que sucede. Si desarrollamos una voz atractiva puede resultar una narración adictiva, sin embargo, también puede ser un inconveniente, ya sea por la personalidad del protagonista o por que necesitamos ocultar información al lector, información que el protagonista conoce. En las novelas de Sherlock Holmes, por ejemplo, se emplea un narrador en primera persona, sin embargo, éste narrador no es Sherlock Holmes sino su compañero Watson. Situar el punto de vista dentro del detective eliminaría todo el suspense para el lector, que descubriría quién es el culpable antes de llegar a la resolución. Al ser Watson quien nos cuenta la historia, descubrimos al mismo tiempo que él los detalles del crimen, esto es, cuando Sherlock Holmes decide contárnoslo.

  • Primera persona, visión única
  • Primera persona, visión múltiple
  • Primera persona periférica o narrador testigo

¿Cuándo utilizar la primera persona?

En primer lugar, como hemos visto, existen tres tipos de primera persona: protagonista, visión múltiple y narrador testigo. En relación al post anterior, utilicemos las preguntas del PDV para determinar cuando utilizaremos cada uno.

ProtagonistaVisión múltipleNarrador testigo
Es un narrador o un personaje? No sólo es un personaje, además es el protagonista. Son varios personajes narrando su propia historia.Un personaje que observa al protagonista.
¿Cómo ve los acontecimientos de la historia? El narrador es el principal implicado de los hechos, por lo que es parcial y parte. Desde distintas perspectivas, pero todas personales.Participa en la acción, pero de forma externa. Juzga los actos con cierta perspectiva.
¿A qué pensamientos tiene acceso? Sólo a los suyos. A los del personaje narrador, pero de uno en uno.Sólo a los suyos.
¿A cuánta distancia observa? No observa, vive los hechos directamente. No observa, vive los hechos directamente, desde una perspectiva distinta cada vez.Vive los hechos, pero observa las acciones del protagonista.

Caso práctico

¿Recordáis a Bob? La última vez que supimos de él le sucedía más o menos esto:

Las llamas se revolvían alrededor de las ramas a medida que las lanzaba a la hoguera. Ardían rápido porque estaban secas, como todo lo que había en aquel maldito páramo. Un lugar tan seco que los pocos árboles moribundos que había amenazaban con convertirse en polvo en cualquier momento. Seco como la garganta de un hombre que lleva dos días recorriendo el desierto. Seco como mi garganta. ¡Maldición! Estaba tan sediento que dejaba pasar las horas mirando al cielo con la esperanza de ver una condenada nube. Si hubiera conocido la danza de la lluvia habría bailado hasta que me sangraran los pies por una miserable gota, pero en vez de eso me distraje remendando mis pantalones polvorientos.

Entonces escuché un relincho tras de mí. Un jinete cabalgaba en el horizonte. Escupí para maldecir a todos los santos, apagué el fuego a patadas, me ajusté los pantalones y cogí mi viejo revólver.

Marc Barrio

Este ejemplo que nos servía para ilustrar cómo dar color al texto es una narración en primera persona del protagonista. También la podríamos narrar a través de un narrador testigo. Si quisiéramos ser experimentales y posmodernos podríamos escoger como narrador algún árbol, el revólver o sus pantalones, pero centrémonos en lo clásico y añadamos un nuevo personaje junto a la hoguera.

Me arrojó al suelo polvoriento cuando nos detuvimos y, después de echar un vistazo al rededor y encender el fuego, se sentó pantalones en mano, a zurcir agujeros. Me picaba todo el cuerpo porque estaba cubierta del polvo de un día de camino y las manos atadas no me permitían rascarme, la cuerda me había hecho una llaga en las muñecas y las moscas acudían insistentes a la herida abierta de mi cabeza.

Maniatada no podía alcanzar el cuchillo oculto en mis botas, pero el muy idiota había dejado el cinturón y la cartucheras tirados junto al fuego. Bob estaba tan distraído con sus pantalones que no me vio arrastrarme por el polvo hacia su revólver. Entonces, sin ningún motivo, se puso los pantalones a saltos, pateó el fuego y recogió el arma. Por un momento pensé que me volaría la cabeza ahí mismo, pero, en vez de eso, se puso a correr yermo adentro.

Marc Barrio

El párrafo anterior nos sirve para ilustrarla visión múltiple y narrador testigo. Para la visión múltiple aún podríamos añadir otro punto de vista, el del jinete negro que persigue y aterra a Bob, pero lo dejaremos para el próximo, cuando nos lancemos a la tercera persona.

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