Escritor invitado: Rafael Verdejo


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Rafael Verdejo Román es un escritor de relatos y comics de ciencia ficción. Hoy viene para enseñarnos cosas de guión, para hablar de cyberpunk y ponernos la miel en los labios con sus próximos textos, que esperamos leer muy pronto. Para conocerlo mejor siempre podeís leer su perfil en NEUH y no olvidéis seguirle en Twitter.

¿Por qué empezaste a escribir?

Me parece que voy a empezar la entrevista de la forma más pedante posible que es autocitándome (ríe). En mi relato Asesinatos cometidos en primera persona, el narrador protagonista decía:

Todos recordamos la primera vez. La recordamos y la buscamos igual que un drogadicto busca la euforia que experimentó en su primera dosis. El primer beso, el primer amor, el primer orgasmo, el primer asesinato…

Mi primera vez, al igual que el protagonista de mi relato, fue con El Corazón Delator de Edgar Allan Poe. Un relato que leí de niño y me marcó. Objetivamente era un poco absurda: un tipo mata a un anciano por una razón un tanto débil y sin mostrar al principio remordimiento acababa confesando su crimen frente a unos policías. Tampoco considero que sea el mejor de sus relatos (La Máscara de la Muerte Roja ostenta ese título, a mi parecer) pero me marcó la capacidad con la que te describía las sensaciones y emociones que experimentaba el protagonista. Te las hacía vivir como propias.

Con el tiempo supe que todo aquello formaban parte del subjetivismo propio del estilo literario del romanticismo, pero en ese momento me pareció mágico que con una historia corta y surrealista pudiera vivir los miedos y placeres de un personaje, por muy deleznable que fuera. Algo dentro de mí se desdobló y me susurró al oído «esto es lo tuyo, chico», y en ese momento supe qué era eso lo que quería hacer: crear sensaciones y construir historias. Mi primera dosis y ya estaba enganchado…

¿Tuviste problemas para publicar por primera vez?

La primera publicación propiamente dicha que tengo es autoeditada, porque siguiendo un poco la estela de Borges, Poe, Lovecraft o Vian entre otros, soy más fecundo escribiendo relatos y pocas editoriales apuestan por recopilatorios de relatos de un autor nobel. Aun así vivimos en la época de la nueva imprenta (internet) y eso da nuevas formas de publicación y darse a conocer.

A parte de eso, tenía colaboraciones en zines y concursos, las más recientes fueron las dos últimas ediciones del certamen Quasar de la editorial NowEvolution en la que salió seleccionado mi Cerebrum Ex Machina y en el que, próximamente, saldrá mi relato steampunk: Primun Non Noncere.

También tuve mucha suerte de conocer a la gente de The Rocketman Project, quienes, a parte de darnos la oportunidad a Sergio Galisteo y a mí de sacar adelanten un proyecto como La Cara Oculta de la Luna, han sido siempre muy comprensibles, abiertos y nos han dado mucha libertad creativa.

¿Cuál es la mayor diferencia entre escribir un guión de cómic y un relato?

Ufff, ¿por dónde empezar? Los mecanismos internos que se siguen para escribir un guión, ya sea de cómic o de cine, y un relato son diametralmente opuestos. Una de las frases que más se dicen cuando estas aprendiendo guión es «No expliques, muestra».

En un relato puedes dedicarle un párrafo de medio folio, o folio completo, describiendo todos los procesos internos de un personaje o todo su trasfondo. Pero en el guión olvídate, el lenguaje es principalmente visual y tienes que tratar que la imagen de la mayor cantidad de información posible. En el cómic, en concreto, también podemos apoyarnos en el texto que el lector pueda leer (porque no olvidemos que la imagen de las viñetas también han sido escritas previamente) pero no se puede pisar el texto a la imagen, ni la imagen al texto. Si no, olvídate de tener un subtexto.

Los diálogos son lo último que escribes, y has de tener cuidado de no meter mucho tocho porque, cuanto mayor es el texto de diálogo, mayor son los bocadillos y, cuanto más ocupen estos, menos espacio tiene la imagen. No os imagináis cuántas veces he tenido que reescribir un diálogo por ahorrar espacio de viñeta. Un caso muy significativo fue con una página de La Cara Oculta de la Luna en la que Sergio me propuso pasar unas viñetas de vertical a horizontal para que cupiese un diálogo, pero yo me negué porque me destrozaba toda la composición de página que tenía pensada. Y es que no solo importa la selección de imágenes que vas mostrar, sino también el CÓMO lo vas a mostrar.

Además, olvídate de las metáforas y del lenguaje poético en guión, tiene que ser lo más objetivo y directo posible. Aquí es de obligada mención citar que, a la vez que empezaba a escribir guiones, escribí en uno de ellos la frase: «se ven pasar las vicisitudes del tiempo» y mi amiga y compañera Toru me preguntó: «¿cómo cojones se supone que voy a dibujar eso?» (¿Os acordais el chiste de Los Simpsons sobre cómo dibujar la dignidad? Pues eso).

En el relato, los diálogos, los pensamientos, las acciones y las descripciones siguen una misma vía que es el lenguaje escrito. En el cómic existen dos vías comunicativas y tienes que encontrar un equilibrio entre ambas. Últimamente empieza a haber menos texto escrito que antes en el cómic, pues este busca otras formas de comunicación y lenguaje.

Podría seguir hablando largo y tendido sobre el tema pero creo que lo mejor es recomendar que le echéis un vistazo al artículo que escribí para el blog de NEUH Guión de Cómic: La Hermenéutica de la Viñeta (https://www.neuh.es/2016/02/hermeneutica-de-la-vineta/) y comentar que algún día, tarde o temprano, intentaré publicar mi Trabajo Fin de Máster titulado Fenomenología de la Forma en el Cómic.

¿De todos tus proyectos a cual le tienes más cariño?

Todas las preguntas difíciles juntitas ¡Eh, pillín! (ríe). Pues en cómic diría La Librería, un webcómic ahora mismo en hiatus y en cuya página se hospedaba desapareció (subcultura), y La Cara Oculta de la Luna. Son dos proyectos que he tenido la suerte de hacer con dos buenes amigues y, cuyos personajes siguen teniendo un hueco en mi corazón.

En cuanto a cine: Ella, un cortometraje cuyo guión está escrito por mí y que es una historia sobre el amor propio y las relaciones personales tóxicas.

En prosa, hay una novela fantástica que algún día terminaré. Se llama La Ciudad de las Esfinges y… ¡No puedo decir nada sobre ella porque luego hay hype! (ríe).

Y en último lugar, pero para nada menos importante, el último proyecto en el que me he embarcado y me va a costar más recursos y esfuerzos es: ser padre. Un proyecto en el que mi mujer y yo nos hemos sumido desde hace ya unos meses y esperamos hacerlo lo mejor posible.

¿Por qué escribes ciencia ficción?

Pues un poco de rebote, yo siempre había tirado más por la fantasía y el terror, La Cara Oculta de la Luna, La Librería de los Horrores y Misantropías son muestra de eso. Tenía algunas ideas para ciencia ficción a medio camino entre Ray Bradbury (aprovecho para recomendar El Hombre Ilustrado) y Philip K. Dick, pero nunca habían cristalizado.

Un tiempo antes del Quasar una buena amiga mía me dijo, con toda esa sinceridad cruel que solo un verdadero amigo puede darte, que yo no había hecho Ci Fi en mi vida, frase que oí a cámara lenta cómo cuando me trataron de usted y caballero en un autobús para cederme un sitio (Aún sueño con ese momento). Una vez saqué ese metafórico puñal de mi corazón, me puse manos a la obra y empecé a idear lo que más tarde sería Cerebrum Ex Machina.

Sabía que quería hacer Cyberpunk porque me parecía el subgénero de Ci Fi más serio y, a la vez, el más difícil porque ¡ya vivimos en un mundo Cyberpunk! Aun así no me eché atrás y retomé muchas de esas ideas que mencionaba antes, muchas de ellas planteadas durante mis años de carrera de filosofía. Debido a esto, Cerebrum Ex Machina está repleto de chascarrillos y guiños que solo un estudiante de filosofía podría entender. Puede parecer pedante, pero si a Bertrand Russel le valió para ganar el Nobel de Literatura ¿Por qué a mí no? (Ríe).

No recuerdo dónde ni en qué contexto, pero una vez leí que la mejor manera de hacer filosofía era con la ciencia ficción, y creo que la manida comparación entre Matrix y la Alegoría de la Caverna y todos los temas versados en la obra de Philip K. Dick es un claro ejemplo de ello. Cómo anécdota al respecto, en una presentación del libro Hegel y las nuevas lógicas del mundo y del Estado ¿Cómo se es revolucionario hoy? de Ricardo Espinoza Lolas, acabé hablando con el autor sobre nuestras lecturas de Dick y su implicación sobre el concepto de Postmodernidad.

La ciencia ficción tiene la fama de ser profética, en tanto que piensa en las repercusiones de la ciencia y todos los escenarios posibles. Algo parecido pasa con la filosofía, no sé si conocéis el programa Filosofía aquí y ahora, es un programa de televisión argentino en el que se habla de diversos autores y temas filosóficos, durante el opening del programa se pueden oír y leer las frases: «Es el lugar donde todos los saberes son pensados» y «La Filosofía es la totalidad de los real porque piensa la totalidad de lo real». Detrás de los primeros relatos de ciencia ficción encontramos un subtexto o contexto filosófico, Charles Dougson (más conocido como Lewis Carroll) era matemático y lógico y seguramente La Máquina del Tiempo de H.G.Wells no se hubiese escrito si Karl Marx no hubiese presentado sus tesis en El Capital.  Precisamente, cuando surgió la crisis económica mucha gente se retrajo a Marx y a la Escuela de Frankfurt para explicar qué estaba pasando.

Curiosamente ahora que intento retomar la fantasía me está costando, uno de mis últimos escritos A través de Diápolis, un relato que he hecho para un proyecto coral que dirige Caryanna Reuven, intenté hacer algo estilo fantasía, pero la gente verá ciertas similitudes con Cerebrum Ex Machina y Primun Non Noncere. La historia podría ambientarse en una ciudad futurista con androides y no cambiaría mucho (ríe).

¿Hay algún tema de la ciencia ficción que te gustaría tratar y aún no has tenido oportunidad?

La Memoria Histórica. Es un tema que tengo muy presente últimamente debido a la actual situación política. Es un tema en el que ya he trabajado con el documental Pan, Trabajo y Libertad de Pilar Monsell, en el que hablamos de la historia de mi tío Javier Verdejo Lucas. Pero no lo he trabajado todavía en el ámbito de la ciencia ficción.

 ¿Hay algún tema sobre el que nunca escribirías?

Creo que no. Sobre cualquier tema puedes escribir y sobre cualquier tema puedes tener una opinión, aunque sea en contra. Claramente nunca haría apología del racismo, homofobia, machismo o cualquier tipo de fascismo; pero sí que puedo escribir sobre esto desde mi perspectiva y haciendo una clara crítica social.

¿Qué estás escribiendo ahora?

Estoy a mitad de un nuevo libro titulado Depredadores de la Intensidad, un recopilatorio de relatos interconectados entre sí, los cuales están protagonizados por animales.

¿Si escribieras un relato erótico cuál sería el clímax? ¿Podrías usar el mismo clímax para un relato de terror?

¿Qué te hace pensar que no lo he hecho ya? (Ríe). Hace ya un tiempo participé en un concurso de relatos erótico-pornográficos que organizaba un sexshop de Granada. El relato se llamaba Íncubo sobre Eros y Tanatos y en él, una mujer tenía un encuentro sexual con un espectro, debido a esto la mujer moría en el momento justo de llegar al orgasmo.

Ahora que lo pienso, podría reescribirlo, pero no sé si tendría público para ese género (ríe).

Llegamos al final y tuyas son las últimas líneas. ¿Si tuvieras que despedirte con una frase cool, al más puro estilo de un personaje de cine de los 80, cuál sería?

Pues con la frase con la que suelo utilizar para despedirme a menudo: ¡Sed buenos y follad mucho!

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