Escribir ficción I: Escribir, rescribir, repetir


escritura creativa, blog escritor, cuento, escritor, relato, relatos, cuentos, revista literaria, ficcion, escritor español, escritor españa, escritor catalan, mbarriov, blog, blog de escritor

No es ningún secreto, ya que se repite hasta la saciedad, que lo más importante, si quieres ser escritor, es escribir. Parece una obviedad. Ser escritor sin escribir es como ser buzo y no saber nadar. Tal vez se deba al aura mística que rodea a las artes el que pensemos que podemos crear algo sin ensuciarnos las manos. La realidad es que la práctica hace al maestro, ya sea con las matemáticas, el fútbol o la literatura.

Tal vez se deba al aura mística que rodea a las artes el que pensemos que podemos crear algo sin ensuciarnos las manos. Clic para tuitear

Escribir es un proceso, y si arrojar al folio en blanco un puñado de manchas negras es el primer paso, corregirlas es el segundo. Reescribir es necesario, tanto para arreglar el texto como para aprender al hacerlo. En eso consiste el proceso, en ser autocrítico para aprender de tus propios errores.

Cuando empecé a cocinar intentaba hacer la carne al punto, pero lo que conseguía era cocerla por fuera y dejarla totalmente cruda por dentro. Es un milagro que no cogiera ningún parásito intestinal en aquella época. Pero es la única manera de aprender. Darte cuenta de en qué te equivocas para no repetirlo. Aprender a escribir es ver que un adverbio tiene más fuerza que cinco, que describir no es adjetivar o que la música de las palabras es tan importante como su significado, o casi. Es, probablemente, un proceso que nunca termina. Interiorizar lo aprendido sirve para no cometer los mismos errores, pero también para cometer nuevos errores de los que aprender.

Aprender a escribir es ver que un adverbio tiene más fuerza que cinco, que describir no es adjetivar o que la música de las palabras es tan importante como su significado. Clic para tuitear

¿Qué es reescribir?

Reescribir es la primera y más común palabra en los manuales y blogs de escritura. Se emplea constantemente como el remedio milagroso que convierte un borrador en una obra de arte, pero se dan pocas explicaciones del proceso. Lo cierto es que si repetimos los errores iniciales en la reescritura no estamos arreglando nada, sólo movemos los fallos de un sitio a otro.

Por eso son muy interesantes los ejercicios de escritura creativa, los manuales de estilo o, simple y llanamente, la lectura de buenos textos. Todos ellos nos sirven para encontrar los puntos críticos en los que debemos fijarnos a fin de reescribir bien.

Reescribir, primer paso

La reescritura abarca la trama y también el estilo. Ambos campos son extensos y complejos. Pero empecemos por el principio: la corrección de estilo al nivel más básico. Esto significa revisar: la adecuación del vocabulario, la presentación de la acción a través de los sentidos de un tercero, el uso de gerundios, la adjetivación y el uso de los verbos y adverbios. A modo de ejemplo, jugaremos con el siguiente texto para mostrar el proceso de reescritura.

Se giró rápida y acuciantemente. Vislumbró un hombre a caballo en el horizonte. Mascullando una maldición para sí, apagó el fuego subiéndose los pantalones y cogiendo su revólver. Era el instante en que se cernían sobre el cielo las primeras tinieblas del ocaso.

Marc Barrio

Algo que hemos de tener en cuenta al escribir es que quien nos lea debe entendernos. Al menos ese debería ser nuestro objetivo. Para ello un vocabulario adecuado será nuestra mejor herramienta. Por vocabulario adecuado no hay que entender vocabulario simple, llano o popular, tampoco todo lo contrario. Hemos de utilizar palabras claras y concisas. Sabremos que una palabra es la adecuada cuando represente fielmente el concepto que queremos trasmitir. Existe la posibilidad de que, en ocasiones, el lector no conozca esa palabra, pero para eso están los diccionarios. Sin embargo, es importante que no seamos pedantes y no llenemos el texto de palabras desconocidas por los lectores. Es muy fácil escribir con un diccionario de sinónimos, pero es imposible leer con él.

Apliquemos esto al texto anterior. En primer lugar encontramos «acuciante» y «rápido», palabras que, en este contexto, trasmiten la misma idea, por lo que no somos concisos. En la segunda frase tenemos «vislumbró», que es la forma pedante de decir vio; también esta la construcción «un hombre montado a caballo», es decir: un jinete. El resto del texto no presenta problemas de vocabulario, aunque la expresión «primeras tinieblas del ocaso» podría ser más sencilla si no queremos un estilo tan dramático.

El texto quedaría así:

Se giró rápidamente. Vio un jinete en el horizonte. Mascullando una maldición para sí, apagó el fuego subiéndose los pantalones y cogiendo su revólver. Era el instante en que oscurecía.

Marc Barrio

Como vemos, el texto es más corto gracias a utilizar un lenguaje conciso, pero también se lee más rápido y no hay elementos que nos distraigan de la acción. El siguiente error es presentar una acción a través de los sentidos de un personaje. En este caso está en la segunda frase «Vislumbró un jinete en el horizonte». En general, frases con verbos como «ver» o «sentir» pueden cambiarse por frases más literarias. Evitar este tipo de frases hace que el lector se sumerja en la acción. El objetivo al escribir no es explicar que el protagonista vio un jinete en el horizonte, es hacer que el lector vea el jinete en el horizonte.

Se giró rápidamente. Había un jinete en el horizonte. Mascullando una maldición para sí, apagó el fuego subiéndose los pantalones y cogiendo su revólver. Era el instante en que oscurecía.

Marc Barrio

No está mal. En mi opinión el verbo «haber» es débil y no ayuda a dibujar al jinete, pero es mucho mejor que «vio».

Revisemos los gerundios. A veces, cuando describimos acción tendemos a usarlos mucho. En nuestra cabeza sucede todo al mismo tiempo, hay dinamismo y queremos trasmitir eso al texto. «Mascullando una maldición para sí, apagó el fuego subiéndose los pantalones y cogiendo su revolver.»  Es sencillamente imposible. Cuando un lector lee esto, las imágenes se amontonan unas encima de otras. Resulta confuso. En general, eliminar un gerundio es un acierto, pero no se trata de eliminar todos los gerundios, si no de utilizarlos con criterio y, sobretodo, usarlos sin que describan una situación físicamente imposible.

Se giró rapidamente. Había un jinete en el horizonte. Masculló una maldición para sí, apagó el fuego, se subió los pantalones y cogió su revólver. Era el instante en que oscurecía.

Marc Barrio

El quitar los gerundios tenemos cuatro acciones diferenciadas y repartidas en el tiempo. Una detrás de otra. En este caso podríamos mantener el primer gerundio: «Mascullando una maldición para sí apagó el fuego». Todo depende de si queremos que apague el fuego mientras masculla o no. Fijaos que si leemos «masculló» parece que el protagonista masculle mientras mira al jinete en el horizonte, aunque no esté escrito el verbo «vió» o «miró». En este caso, usar «mascullando» o «masculló» expresa dos situaciones diferentes. «Mascullando una maldición para sí, apagó el fuego, se subió los pantalones y cogió su revolver.» expresa prisa, parece que el portagonista quiera huir. «Masculló una maldición para sí, apagó el fuego, se subió los pantalones y cogió su revolver.» expresa calma, parece que el protagonista se vaya a enfrentar al jinete. Por eso hay que vigilar los gerundios, no sólo por el tiempo de acción, también por el significado que dan a la frase.

Ahora revisemos la adjetivación. Tras una revisión del texto nos damos cuenta de que no hay ningún adjetivo. Tal vez es el motivo por el que el texto parece tan plano, tan desprovisto de vida. Reescribamos, pues.

Se giró rápidamente. Había un jinete diminuto en el horizonte azul. Masculló una maldición airada para sí, apagó el fuego ardiente, se subió los pantalones raídos y cogió su revólver viejo. Era el instante en que oscurecía.

Marc Barrio
Añadir adjetivos sin ton ni son no le da viveza a una narración. Clic para tuitear

¿Hemos arreglado el texto? Yo creo que se ha estropeado. Añadir adjetivos sin ton ni son no le da viveza a una narración. Lo mismo sucede con los adverbios. En este caso, la mayoría de adjetivos son redundantes o contradictorios. Era previsible que un jinete fuera diminuto en el horizonte ya que está lejos. El horizonte azul es contradictorio a esa hora del día, es el instante en que oscurece. «Una maldición airada» o «el fuego ardiente» son construcciones tan innecesarias como «el agua mojada». En el caso de los pantalones raídos puede ser interesante a la hora de dibujar el personaje. Lo mismo sucede con el revolver viejo. Aunque este es uno de esos casos en los que, al cambiar el adjetivo de lugar, conseguimos un significado más fuerte en la mente del lector. Vamos a verlo:

Se giró rápidamente. Había un jinete en el horizonte. Masculló una maldición para sí, apagó el fuego, se subió los pantalones raídos y cogió su viejo revólver. Era el instante en que oscurecía.

Marc Barrio

Hemos arreglado el destrozo anterior y, mediante la adjetivación de dos elementos, damos peso a dos elementos de la acción. Los adjetivos son tan importantes en la escritura como las especias en la cocina. La justa medida es la clave para ambas cosas. En este caso, me gustaría volver a reescribir la adjetivación. Considero que «su viejo revólver» debería ser el protagonista de la frase. Los pantalones raídos me dan igual porque un tipo sin pantalones junto al fuego ya expresa el carácter del protagonista. Apliquemos los cambios:

Se giró rápidamente. Había un jinete en el horizonte. Masculló una maldición para sí, apagó el fuego, se subió los pantalones y cogió su viejo revólver. Era el instante en que oscurecía.

Marc Barrio

Al dar protagonismo al revólver acentuamos aún más la sensación de combate inminente, que es mi intención. El texto a mejorado mucho respecto al original, sólo queda revisar los verbos y adverbios.

«Se giró rápidamente», expresa muy poco, en mi opinión. El verbo girar lo utilizo mucho, es dinámico, pero inexpresivo. Como tantos otros verbos creo que me surgen al escribir por haber crecido en una cultura visual. No es incorrecto, pero más que una historia parece que describa un spagetti western. Para solventar este problema me suele funcionar responder a la siguiente pregunta: ¿Por qué se giró rápidamente? Porque escuchó algo, por ejemplo. «Había un jinete en el horizonte», como ya he comentado, «había» es un verbo débil que no expresa nada, salvo la existencia mismo. A fin de dar más viveza y realismo podemos sustituirlo por otro verbo. ¿Qué hace un jinete en el horizonte? Cabalgar, por ejemplo. «Era el instante en que oscurecía», en este caso el verbo «ser» nos introduce una oración rebuscada para explicar el momento del día. No es que esté mal, pero hay formas mejores. Vamos a reescribir:

Escuchó un relincho tras él. Un jinete cabalgaba en el horizonte. Masculló una maldición para sí, apagó el fuego, se subió los pantalones y cogió su viejo revólver. Estaba anocheciendo.

Marc Barrio

Al cambiar el verbo de la primera frase cambiamos todo lo que sucede. Ahora el lector no ve a un personaje que se gira, si no que escucha un caballo que relincha. Además, al incluir «»tras él» damos a entender que se gira. Del mismo modo, ahora no hay un jinete si no un jinete que cabalga, es decir, que se mueve. Por último hemos cambiado la última frase por dos palabras que expresan lo mismo de forma más simple. Desde luego, no es el mejor texto del mundo, pero funciona mucho mejor que el original. Vamos a recordarlo:

Se giró rápida y acuciantemente. Vislumbró un hombre a caballo en el horizonte. Mascullando una maldición para sí, apagó el fuego subiéndose los pantalones y cogiendo su revólver. Era el instante en que se cernían sobre el cielo las primeras tinieblas del ocaso.

Marc Barrio

De nuevo la corrección:

Escuchó un relincho tras él. Un jinete cabalgaba en el horizonte. Masculló una maldición para sí, apagó el fuego, se subió los pantalones y cogió su viejo revólver. Estaba anocheciendo.

Marc Barrio

Podríamos pensar que tras todo este trabajo ya hemos terminado de reescrivir, pero no. Hemos echo un buen trabajo, pero el texto no es vívido porque le falta multitud de detalles para crear lo que John Gardner llama el sueño de la ficción. Añadiremos estos detalles en el siguiente post de Escribir Ficción.

Suscríbete

Comparte
No hay comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Este sitio usa MATA-HOYGAN para eliminar el Lenguaje HOYGAN y Censurar el Lenguaje Obsceno.